lunes, 19 de julio de 2010

Capítulo 4 (Patty)

¡No me lo podía creer! ¡Le estaba dando fuego a Robert Pattinson! En el momento en que el rozó su mano con la mía mi corazón empezó a latir desenfrenadamente. "Patri, vamos, ni siquiera le conoces", pensé.

- ¿Tan joven y ya fumando? -dijo él.

Le miré con reproche.

- Oye, que ya soy mayor de edad. Además, tampoco fumo mucho. Tres o cuatro cigarros al mes.

- ¿Mayor de edad? -parecía extrañado.

- Sí, ¿por?

- Bueno, no lo aparentas.

Yo me reí.

- Lo sé, la mayoría de gente me dice que parezco dos o tres años más pequeña.

- Pues llevan razón -dijo.

Entonces le observé bien. El pelo revuelto (obviamente), un poco de barba, una chaqueta de algodón, vaqueros y deportivas. Siempre me he caracterizado por ser bastante sincera, y en ese momento lo fui.

- ¿Sabes? Eres más guapo al natural que en la tele.

Al principio se quedó sorprendido, pero después sonrió.

- ¿Ah,sí? Entonces sabes quién soy.

- Pues claro. Sales en todas partes.

- Sí, lo sé -dijo con tristeza.

Yo intenté arreglar aquel momento.

- Eh, pero sé que eres una persona normal que intenta divertirse, por eso no te pedí un autografo ahí dentro. Supongo que todo esto es difícil para ti.

Él me miró, sorprendido.

- ¿Tú... tú no me pediste un autógrafo porque querías que olvidara todo esto?

- Sí -respondí.

En su mirada pude apreciar una muestra de asombro. ¿Realmente le había impresionado...?

Capítulo 3 (Robert)

Capítulo 3 (Robert)

El local estaba abarrotado de gente. Había quedado allí con unos amigos, y estaba deseando verles después de tantos meses de rodaje. Al fin estaba en Londres, disfrutando de unas bien merecidas vacaciones. Al avanzar hacia el otro extremo del establecimiento me choqué con una chica. Sólo cuando la miré bien aprecié lo realmente hermosa que era. Su pelo rizado y moreno quedaba sujeto por una sencilla diadema que pegaba con el suéter azul que llevaba puesto. El resto de su ropa se trataba de un pantalón vaquero y unas Converse. Tenía un aspecto muy dulce y estaba casi seguro de que no tendría más de 16 años, aunque su cuerpo estaba muy bien formado.

- Lo siento, ¿estás bien? -preguntó, con una preciosa sonrisa.

- Sí, no te preocupes. ¿Tú? -dije.

- Bien, tranquilo.

En ese momento, tres chicas se acercaron a mí tímidamente, pidiéndome un autógrafo. Cuando acabé, la perdí de vista, así que decidí salir a la calle para ver si la veía en un último intento. Fuera estaba ella, mirando a lo lejos, apoyada en la pared y fumando un cigarro. Me acerqué despacio.

- Perdona, ¿tienes otro? -le pedí (realmente tenía cigarrillos, pero necesitaba una excusa para empezar la conversación).

Ella me miró, al principio sorprendida, pero después me mostró otra de esas maravillosas sonrisas.

- Claro.

Me dio el cigarro y yo lo puse en mi boca. Ella acercó su mechero a él, pero el aire presente dificultaba la acción, así que tuve que poner mis manos alrededor de las suyas, creando un espacio en donde no soplara el viento. Al rozar su mano, una especie de electricidad recorrió todo mi cuerpo. Siempre había creído en el amor a primera vista, aunque no lo hubiera vivido nunca. "Para todo hay una primera vez", pensé. ¿Sería esa?